FECOSUR y FECOTEL ya disponen de sus respectivas licencias para operar en telefonía celular y en pocos días más les entregarían las frecuencias
Las dos federaciones que agrupan al cooperativismo telefónico de la República Argentina – FECOSUR y FECOTEL -- acaban de recibir la buena noticia de que el gobierno nacional les ha otorgado las respectivas licencias – según lo establecen los Decretos 1111/07 y 1112/07 – como primer paso con vistas a iniciar sus operaciones en el campo de la telefonía celular en todo el territorio del país.

Solo resta ahora que se les entregue las respectivas frecuencias, para que las cooperativas de todo el país puedan comenzar a operar el sistema. Según se estima, ello podría producirse en el término de los 40 ó 45 días próximos. Asimismo, el titular de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), Ceferino Namuncurá, confirmó hace pocas horas que es inminente la aparición del decreto presidencial, mediante el cual se le asignan las frecuencias a la Federación de Cooperativas del Servicio Telefónico de la Zona Sur (FECOSUR) y a la Federación de Cooperativas de Telecomunicaciones (FECOTEL), para que inicien sus actividades como prestadoras del servicio de telefonía móvil.

El doctor Antonio Roncoroni, presidente de FECOSUR, en charla telefónica con PRENSA COOPERATIVA, confirmó la aparición de ambos decretos y expresó su satisfacción por este auspicioso acontecimiento. “Ahora esperamos con más tranquilidad – expresó – la aparición del decreto presidencial, mediante el cual nos otorgarán las frecuencias a las dos federaciones, a efectos de que iniciemos de inmediato nuestra operatoria con el sistema”.

Añadió el dirigente que “al cabo de tres largos años de innumerables gestiones, donde hemos volcado muchas horas de trabajo, que le restamos a nuestro descanso, hemos llegado hoy a lo que bien podríamos denominar como la recta final de todo este proceso. Pero estamos absolutamente satisfechos con este logro, estamos muy felices y también ahora estamos más tranquilos. Hubo muchos agoreros que no se cansaron de repetir que esto no se iba a concretar. Sin embargo, ya estamos a pocos pasos de la meta final. Y en 40 ó 45 días más, seguramente nuestro objetivo estará totalmente cristalizado”.

Al ser consultado acerca de las expectativas en cuanto a la cantidad de líneas a captar por parte de la telefonía celular cooperativa, dijo que “estimamos que en el término de dos años, el cooperativismo va a contar con aproximadamente unos 2.000.000 de líneas de telefonía celular”. Explicó luego que “las cooperativas que se adhieran a este sistema, prestarán cada una por su cuenta el servicio descentralizado, en su respectiva jurisdicción, y deberán dedicarse cada una de ellas a la captación de abonados y de la atención al cliente”.

Puso especial énfasis en señalar que “las federaciones operarán el nodo central del servicio nacional, que seguramente estará ubicado en la zona del Gran Buenos Aires. Y en lo que respecta a la operatoria de las dos federaciones, vamos a firmar convenios de interconexión entre ambas y no vamos a entrar en situación de competencia, porque tanto FECOSUR como FECOTEL tenemos el objetivo común de las prestadoras extranjeras, que son contra quienes deberemos competir fuertemente”.

Manifestó el doctor Roncoroni que es muy probable que “para fines de este año o, a más tardar, en los primeros días del año próximo, algunas cooperativas ya estén operando el sistema de telefonía celular. Es oportuno recordar que también podrán brindar este servicio, aquellas cooperativas de servicios públicos, o de cualquier otro rubro, que no operen con telefonía fija. Nuestro proyecto está abierto para todas las cooperativas”.

Finalmente, el presidente de FECOSUR, con respecto a este emprendimiento de ambas federaciones, manifestó que “el actual gobierno nacional ha venido apoyando incondicionalmente este proyecto del movimiento cooperativo y debemos reconocer, nobleza obliga, que lo ha apoyado como ningún otro gobierno anterior”.

Trabajemos para nuestro propio futuro
Por el Dr. Luis Valladares

Es natural que la juventud no tenga presente que su futuro, en lo que se refiere a las dificultades físicas y necesidades materiales, puede ser igual al de los ancianos que trata cotidianamente. Como también es lógico que no piensen en la muerte, pues en el imaginario general, la edad joven está asociada a un futuro prolongado, y por lo tanto, se supone que está muy lejos de que le llegue el momento final. Lo que sin embargo resulta curioso, es que quienes transitamos por edades en las que ya no podemos suponer que tenemos toda una vida por delante, sino que no son tantos los años que podremos disfrutar en este mundo, no tengamos en cuenta que en poco tiempo tendremos que afrontar situaciones que jamás antes se nos hubiera ocurrido pensar que existen en la realidad.
Del mismo modo que muchas cooperativas de nuestro país se ocupan de resolver el impacto económico que produce a sus familiares el fallecimiento de una persona, a través de sistemas de cobertura que se sostienen con una pequeña cuota que pagan sus socios-usuarios, a modo de cualquier sistema de seguro, se hace necesario que nos ocupemos de resolver las dificultades que debe afrontar la mayoría de las personas cuando llegan a edades avanzadas y que también atañe a sus familiares. Se trata del cuidado, atención y protección, que necesitan recibir quienes por razones de salud o simplemente por haber vivido muchos años, han perdido su autonomía, y por ello, están en un estado de indefensión.

En nuestra sociedad, cuando una persona llega a esa etapa, no hay muchas posibilidades para atenderla bien. Pues para alojarla en un establecimiento geriátrico, los familiares deben disponer del dinero suficiente para pagarlo. De lo contrario, deben hacerse cargo ellos mismos y atenderlos personalmente.
Lo que sin duda, suele ser un gran trastorno, porque también deben atender a los más pequeños y trabajar para obtener un ingreso económico. A lo que debe agregarse, que las necesidades de los ancianos son muy diferentes a las conocidas por quienes no han llegado a esa etapa de la vida. Razón más que suficiente para que la incomprensión atente contra la buena relación entre las partes. Hay soluciones que desde las cooperativas pueden brindarse a la comunidad. Una de ellas es la implementación del Servicio de Protección a las Personas Mayores, que consiste en que a partir de una pequeña cuota que paguen quienes quieran ser beneficiarios en el futuro, se solvente la construcción primero, y luego, el mantenimiento de hogares en los que puedan alojarse las personas que lo necesiten.

De tal modo que además de poder compartir un lugar con personas de similares edades, intereses y condiciones, disponga de atención médica, enfermería y alimentación. Como el sistema cooperativo está basado en la unión de esfuerzos para lograr un bien común que beneficie a todos sus integrantes, es uno de los pocos sistemas aptos para llevar a cabo exitosamente este tipo de emprendimientos. Y si en un primer momento puede parecer imposible de llevar a cabo, por la gran inversión inicial, pensemos en los cooperativistas que fueron capaces de electrificar ciudades; zonas rurales; dar agua corriente a toda la población y tantas obras enormes que continúan realizándose, como son los casos similares a los citados o el del servicio de telefonía, y otros que también están vinculados a las nuevas tecnologías de gran complejidad, etc., y que requieren grandes inversiones. En aquellos casos en que las cooperativas no puedan llevar a cabo solas este proyecto, también existe la posibilidad cierta de hacerlo con el apoyo de los municipios o con otras organizaciones con fines sociales. Para hacerlo más efectivo, es conveniente que se haga una campaña de difusión sobre los beneficios de esta propuesta para interesar y concientizar a la mayor cantidad de personas, preferentemente de mediana edad. Pues serán también ellos los que disfrutarán de este servicio en el futuro.
Y al efecto de que durante el período de implementación no se malogre la futura prestación del servicio, es conveniente fijar un período a partir del cual recién se realizará la prestación.
De este modo será posible realizar las obras necesarias y recaudar los fondos para afrontar los gastos de mantenimiento desde su comienzo y para que luego se continúe brindando sin interrupciones. Así se evitarán posibles errores de cálculo en los presupuestos de ingresos y egresos que demande este importante servicio que todavía no se brinda en nuestro país desde nuestras organizaciones cooperativas. Los argentinos debemos asumir, que en general, no nos caracterizamos por ser previsores.

Esta es una manera y también una oportunidad para modificar ese hábito que tanto daño nos causa cuando se presentan situaciones que no han sido contempladas. Este servicio es fundamental para garantizar a los mayores una vida digna para el resto de sus días. Debemos asumir que las sociedades que protegen a sus ancianos, tienen asegurado el bienestar en su propio futuro.-
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